•  

    Y todo pudiera haber parecido indicar que, después de aquel desembarco en Normandía, hace apenas 80 años –con aún supervivientes-... parecería indicar que los festivos arreglos que se conmemoran en este triunfo... daban por zanjadas –daban por zanjadas- las guerras. 

    Fue un sacrificio ¡inmenso! No encontraban otra manera de terminar la contienda. 

    Pero pronto vinieron los repartos. ¿“Después” de la guerra? –con interrogación-. Y los repartos de los victoriosos se hicieron racistas, esclavistas, dominantes... Lo más adecuado para preparar las siguientes guerras.

    El caso es que... –y ahí la advertencia de la Llamada Orante-... es que no se desarrolló –y no es previsible que tampoco lo haga- una contienda semejante, sino más bien una propagación de contiendas parciales que sigan el modelo original, y que la única solución sea el destrozo final. 

    ¡Bueno! Podría ser que esa fuera la trayectoria de la humanidad: armarse sistemáticamente para controlar su población y mostrar sus diferentes dominios. 

    Eso sigue; mas, mas, mas... ese desarrollo personal, que –al principio del principio- en la Primera Mundial, era tan grupal que... ¡había que ir a la guerra y punto! –no hacía falta nombre y apellido-, ahora, gracias al desarrollo combativo, poderoso, violento –“combativo, poderoso, violento”-, además de la parcialidad generalizada de guerras establecidas, y siguiendo modelos pasados, se procura que cada cual –ahora sí con nombre y apellido- se destaque en su guerra personal. 

    Si antes era “conócete a ti mismo”, ahora es “acaba contigo mismo”

    Descubrirás una multitud de defectos que tendrás que combatir; que, junto con las bacterias que se hacen resistentes, poco va a quedar de ti. Por supuesto –¡ni qué decir tiene!- que todos los que te rodean son peores que tú; a los cuales tendrás que combatir de una manera o de otra, para garantizar tu hegemonía personal, tu importancia. 

    Y es así que cada uno puede llegar a ser líder, vencedor, triunfador, perdedor, derrotado, asustado, huido, rencoroso, vengativo... Con la particularidad, además, de que se pueden turnar: el que hoy fue derrota y desespero, mañana puede ser exitoso y... financiero incluso. 

    El modelo se repite en diferentes escalas. Pareciera que hubiera una tripleta genética o un epigenoma descomunal, que se transmite ya definitivamente de unos a otros. 

    Y a todo esto, pasaba por allí un niño... que preguntó al aire: “Y Dios... ¿dónde está?”.

    Sería casualidad, pero se hizo un silencio espeso, denso. Como un no querer mirar. 

    Los pájaros dejaron de volar. Se posaron indecisos. 

    Las nubes miraban sorprendidas. El viento no se movía. 

    El agua quedó suspendida, como no queriendo seguir... calmando la sed. 

    Las hojas de las plantas se miraban sorprendidas. 

    “¿¡Dónde está!?” –gritó una piedra; no era muy grande-. 

    Todos miraron para buscar desde dónde venía el sonido.

    “¡Allí!” –dijo la tierra-. 

    Y todos miraron hacia su tierra... y sólo veían tierra.

    “¡Allí!”...

    Nadie sabía a dónde mirar. 

    “¡Aquí!” –dijo la luna-. 

    Pero, en cuanto se fue...

    “¡Aquí!” –dijo el sol... en cuanto apareció-. 

    “Aquíii” –dijo el llanto, con tres lágrimas-.

    “Ajaaquí” –dijo la risa, con una carcajada-.

    “¡Allí!” –dijo… ¿quién?-.

    Sin dirección. “¡Allí!”.

    Todo continuaba... quieto

    “¡Dónde?”. 

    “¿¡Dónde!?”. 

    Y como un murmullo que empezaba a mover las nubes, el agua, las plumas de los pájaros…; como un suspiro... ante un nuevo sonido desesperante:

    “¡¡Dónde...??”.

    No se sabe quién contestó, si fue un pez o una garza... un león, un elefante... un viandante... Pero sí se escuchó claro, “por todos”, sin saber de dónde venía la voz, el sonido, la palabra:

    “¡En ti!”.

    Todo empezó a moverse inquieto. Todo comenzó a precipitarse. El viento se aceleró... El amanecer se acrecentó... Apareció la lluvia. El río corrió... 

    El niño… –¡ah!, ¡el niño!- sonrió... y siguió. 

    Todos quedaron inquietos, como si algo hubiera encumbrado su interior. Todos quedaron… ¡sorprendidos!… viendo que no eran lo que pensaban que eran.

    ¡De repente!, no supieron. La sapiencia... se diluyó. 

    Y lo que había era un... clamor

    .- ¿Un clamor?... 

    .- ¡Sí! Un clamor. 

     

    .- ¿Un clamor?

    .- ¡¡Un clamor!!

    .- ¿En ti?

    .- ¡Sí!

    .- ¡¡Diooos!!… 

    .- “¿Soy clamor?” –dijo uno-. 

    Y pronto se oyó que se decían: 

    .- “¿Somos clamor?”. 

    Una extraña... melodía: “¡Clamor!”.

    Una llamada ¡sorprendente!... que resonaba en cada uno: “¡¡Clamor!!”.

    Alguien… alguien empezó a tocar su cuerpo, y a buscar la envidia, la rabia, la obsesión, la venganza, el martirio, el dolor. No lo encontraba por ninguna parte. Y cada vez que tocaba cualquier lugar, sonaba: “¡¡Clamor!!”.

    No se atrevió a seguirse tocando. 

    Buscaba su importancia y… “¡¡Clamor!!”… 

    Nunca la encontró. 

    “¡Cla-amor!” se expresó... como si una flor decidiera abrir sus pétalos y... espirar su perfume.

    Todo podría parecer un inmenso jardín o una infinitud de mares. 

    No hacía falta el cuerpo, para vivir. 

    “¡¡Clamorrr!!”.

    Como una hoja temblorosa de expresarse, estuvo ahí… sin poder sonar... ante tanto ruido de permanente guerrear. 

    Pero aquel descuidado niño preguntó..., y la hoja se expresó: “¡¡Clamor!!”.

    Y el Clamor se fue... mostrando. 

    ***

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  •  

    And everything might have seemed to indicate that, after that landing in Normandy, barely 80 years ago -with still survivors-... it would seem to indicate that the festive arrangements that are commemorated in this triumph... put an end -put an end- to the wars.

    It was a huge sacrifice! They couldn't find any other way to end the fight.

    But soon the distributions came. “After” the war? –with question mark-. And the victors ‘distributions became racist, slavers, dominant... The most suitable thing to prepare for the next wars.

    The fact is that... -and here the warning of the Prayer Call-... is that such a contest did not develop -and it is not foreseeable that it will either- but rather a spread of partial contests following the original model, and that the only solution is final destruction.

    Well! It could be that this was the trajectory of humanity: to systematically arm itself to control its population and display its different domains.

    That goes on; plus, plus, plus... that personal development, which -at the beginning of the beginning- in the First World War, was so group-based that... you had to go to war and that's it! –name and surname were not necessary-, now, thanks to the combative, powerful, violent development –“combative, powerful, violent”-, in addition to the generalized partiality of established wars, and following past models, it is trying that each one –now with first and last name- stand out in one’s own personal war.

    If before it was “know yourself”, now it is “end with yourself”.

    You will discover a multitude of defects that you will have to fight; that, together with the bacteria that become resistant, little will be left of you. Of course –needless to say!- everyone around you is worse than you; whom you will have to fight in one way or another, to guarantee your personal hegemony, your importance.

    And so it is that each one can become a leader, winner, victor, loser, defeated, scared, fleeing, resentful, and vengeful... With the particularity, furthermore, that they can take turns: the one who today was defeat and despair, tomorrow can be successful and... even financial.

    The pattern is repeated at different scales. It seems as if there were a genetic triplet or a huge epigenome, which is now definitively transmitted from one to another.

    And during all this, a child was passing by... who asked into the air: "And God... where is he?".

    It could be a coincidence, but there was a thick, dense silence. Like not wanting to look.

    The birds stopped flying. They landed hesitantly.

    The clouds looked surprised. The wind did not move.

    The water remained suspended, as if not wanting to continue... quenching the thirst.

    The leaves of the plants looked at each other in surprise.

    "Where is it!?" –shouted a stone; it wasn't very big.

    Everyone looked to find where the sound was coming from.

    "Over there!" –said the earth-.

    And they all looked towards their land... and they only saw land.

    "Over there!"...

    Nobody knew where to look.

    "Here!" –said the moon-.

    But as soon as it was gone...

    "Here!" –said the sun... as soon as it appeared-.

    “Heeere” -said the cry, with three tears-.

    “Ha ha here” –said the laughter, with a guffaw-.

    "Over there!" -said... who?-.

    No direction. "Over there!".

    Everything continued... still.

    "Where?".

     

    "Where!?".

    And like a murmur that began to move the clouds, the water, the feathers of the birds...; like a sigh... before a new desperate sound:

    "Where...??".

    It is not known who answered, whether it was a fish or a heron... a lion, an elephant... a pedestrian... But it was heard clearly, "by everyone", without knowing where the voice, the sound, the word came from: 

    “In you!".

    Everything began to move restlessly. Everything began to rush. The wind accelerated... The dawn increased... Rain appeared. The river ran...

    The boy... –ah!, the boy!- smiled... and continued.

    Everyone remained restless, as if something had risen up inside them. Everyone was... surprised!... seeing that they were not what they thought they were.

    Suddenly, they didn't know. Knowledge... was diluted.

    And what was there, it was a... clamour.

    .- A clamour?...

    .- Yes! A clamour.

     

    .- A clamour?

    .- A clamour!!

     

    .- In you?

    .- Yes!

    .- God!!…

     

    .- “Am I clamour?” –said one-.

    And soon they were heard saying to each other:

    .- “Are we clamour?”

    A strange... melody: “Clamour”

    A surprising call!... that resonated in each one: “Clamour!!”.

    Someone... someone began to touch his body, and search for envy, rage, obsession, revenge, martyrdom, pain. He couldn't find it anywhere. And every time he touched any place, it sounded: “Clamour!!”.

    He did not dare to continue touching himself.

    He searched for his self-importance and… “Clamour!!”…

    He never found it.

    Cla-mour!” was expressed... as if a flower had decided to open its petals and... exhale its perfume.

    Everything could seem like an immense garden or infinity of seas.

    The body was not needed to live.

    “Clamour!!”.

    Like a leaf trembling to express itself, was there... unable to sound... in the face of so much noise of permanent warfare.

    But that careless child asked..., and the leaf expressed itself: “Clamour!!”.

    And the Clamour... showed itself.

    ***

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  •  

    Transcurrimos en unos tiempos... sin tiempo –por ejemplo-; con espacios sin espacios –por ejemplo-; con una precipitación sin ritmo –por ejemplo-. 

    Y con ello, la Llamada Orante nos sitúa en la necesidad de –digamos- “revisión”... de todo lo que se ha ido acumulando, a lo largo de las historias, como inamovible, como seguro, como cierto, como verdadero, como auténtico, y que ha condicionado nuestras respuestas, nuestras creencias, nuestro estar, nuestras decisiones, nuestras promesas. 

    La transmisión impositiva, dominante, exigente y esclavizadora de lo más fuerte, lo más poderoso, lo más influyente, ha ido condicionando cualquier búsqueda, cualquier descubrir, cualquier imaginación. 

    Podría decirse –sin temor a equivocarse mucho- que, como especie, nos hemos esclavizado. Y a lo largo del tiempo sin tiempo, y del espacio sin espacio, nos hemos precipitado a decisiones, a posiciones, a radicalismos, a conclusiones precipitadas. Que, como un “precipitado” –es decir, aquella sustancia que no se disuelve-, se precipita al fondo del vaso... y crea un estatismo, una imposición. Lo sobrenadante está sometido a la influencia de lo precipitado. 

    Y así nos movemos entre lo bueno y lo malo, lo bello y lo feo, lo alto, lo bajo: esa dualidad, sin duda, signo de esclavitud, que impone lo que debe ser y, aún más, lo que es, con el único aval de que lo dijo aquel... lo impuso o lo impusieron aquellos... O ya lo dijo Aristóteles o Platón o Kant o... cualquier influyente y poderoso afán que generó una idea y un elemento más de dominio. 

    Y es así que, desde la más tierna infancia, los progenitores, la escuela, las amistades, los juegos, los trabajos, los jefes, los religiosos... –véanse religiones-, los guías políticos, económicos –véanse gobiernos, estados- y sus correspondientes límites, crean toda una ¿filosofía?... del estar, del hacer. 

    Y así, los movimientos de lo humano se restringen según las necesidades del poder. 

    Y fijarse en un ejemplo.

    En este lugar del planeta en donde estamos, por las características de la población, según las opiniones más conservadoras, como el Banco... el Banco del país[1], se asegura que necesitamos aproximadamente un millón de emigrantes al año, durante varios años, para poder paliar lo que se ve venir de falta de recursos para generar productos y medios para garantizar –entre otras cosas, por ejemplo- las pensiones y... el sistema sanitario, etcétera. Digamos que “pensiones”, “sistema sanitario” y “educación” –por poner algo así-.

    Punto y seguido. Es obvio que la Comunidad Europea establece una estrategia –en la que participa nuestro país- en la que la emigración está totalmente restringida. Se invierten ¡cientos de millones! –cientos de millones, en intermediarios países con graves problemas de gobernabilidad-... se invierten millones en policía, en fronteras, para que no vengan a perturbar nuestra estabilidad.

    Punto y seguido. Pero, ¡qué curioso! Este año pasado nos visitaron 85 millones de turistas. En un año. O sea que si vienen un ratito y... “emigrantes”, pero vienen un ratito a consumir... 

    ¡85 millones! Probablemente este año lleguemos a 100 millones; y seamos el primer país, o casi el primer país, con más turismo del mundo. “Del mundo”.

    Mientras –a la vez- las barcazas naufragan. Mueren. Se establecen residencias –que antes eran “centros de acogida”, ahora son cárceles-, se deportan... y un largo etcétera que todos “conocemos” –entre comillas- por las noticias. 

    Y se establece como “normal”, ese fluir de humanidad... racista. 

    Y como ejemplo de millones, nos vale. 

    Pero, proporcionalmente, esos millones también se dan en el estilo de vida, en las creencias, en las actitudes, en las relaciones de cualquier tipo: personales, íntimas, familiares, etcétera.

    El establecer un vivir esclavista, en una especie que reside en un lugar del Universo en el que las diferentes biodiversidades saben de su lugar, su hacer, su deber... nos motiva, desde la Llamada Orante, a esa revisión de nuestras posiciones, creencias, fe, fidelidades... 

    Ya que la Especie Vida es una “singularidad” –dentro de nuestro profundo desconocer del universo inmediato-, no se plantea como un sistema esclavista, racista y sistemáticamente castigador, impositor... de cualquier detalle; a veces abruptamente, otras veces sibilinamente. Pero “el ácido de la crítica”, del poder que cada uno cree ostentar, se hace un látigo implacable. 

    Y puesto que el sentido del vivir no es el morir, no es el sacrificarse, no es el dolerse, sino que es el estar, contemplar, hacer en el sentido de las capacidades, descubrir, aprender, compartir, jugar... 

    Es fácil descubrirlo en cualquier especie. 

    Ahora bien. El estilo desarrollado por la humanidad es un estilo arrollador, dominador, controlador; no sólo del entorno, sino de él mismo, de la misma especie. Con lo cual, se hace doblemente esclavista: esclavista hacia el entorno y esclavista hacia sí mismo.

    La singularidad de la vida, la biodiversidad de la vida, la liberación del vivir, se hace, así –digamos que invocando a la bondad-, muy difícil. 

    Y es así que, quizás “exageradamente”, se podría decir que la humanidad se ha convertido en residuos –así, dicho deprisa, para que se pueda escuchar u olvidar rápidamente-; en precipitados. 

    Deja de ser “fluido”, deja de ser bebible, deja de ser potable, para convertirse en una especie tóxica para sí misma y para todo el entorno. 

    Y lo especialmente significativo, desde la Llamada Orante, es que esto no es una perspectiva o visión de “aquéllos” –que son malos-, de “aquellos otros” –que son...-. ¡No! Sino que es algo aplicable a cada individuo.

    Que la revisión –o sea visionarse, visionar de nuevo- le corresponde a cada ser. No le corresponde a este dominador o a aquél. No, no, no. 

    Cada ser ya va marcado con su número clave de esclavo, de una manera o de otra. 

    Y le aguarda este, aquel y el otro destino. 

    Es curioso: el mundo “libre” critica las castas hindúes. Es curioso, ¿no? ¿No hay castas en el mundo “libre”?

    Corrupción, prostitución, guerra, incultura, hambre... y un largo etcétera. Eso sí, es un mundo libre. Ahí empiezan las filosofías de crear microsistemas, al margen de las evidencias de Universo. 

    “Crear verdades”… 

    ¿Se puede crear una verdad? 

    Podría decirse que resulta evidente que, para hacer una ‘re-visión’, para visionar de nuevo la vida, se requiere contar con otros elementos que no son los que se evidencian hasta ahora, puesto que, si empleamos los mismos métodos, el resultado va a ser parecido; o, mejor dicho, peor

    Con cierta frecuencia –hace ya un tiempo- decíamos que estaba... –desde la óptica orante- decíamos que estaba todo por hacer

    Y con el paso de ese impostor que es el tiempo, se ve que cada vez es más evidente. 

    Y “todo por hacer” implica ahora esa ‘re-visión’ de “mi” posición, de “mi” actuación, de “mi” disposición, de “mi” creencia.

    Una revisión... “bajo” –entre comillas, lo de bajo- la inspiración orante, bajo el sentido universal. Entendiéndose por “universal” aquella posición que contempla a la Especie Vida –como así venimos anunciando-, que agrupa a toda la materia viviente. 

    Esta perspectiva que nos da la Oración, bajo esta óptica, pudiera parecer, en base a las verdades impuestas, dominadoras... –en base a ello-, podría parecer una posición, si se le da una cierta creencia –cierta, nada más-, una posición ¡terrible!, con unas posibilidades escasas de realmente revisionarse. 

    Pero, bajo la perspectiva orante, es totalmente distinto. El poderme dar cuenta, el haber llegado a un punto en el que, desde la inspiración de lo orante, se me muestra cuál es la posición que como especie y como individuo ocupo, es una revelación liberadora. No es una mala noticia. 

    Es un descubrir que, en esa revisión –cuidado: no confundir con el revisionismo político, sino que es entrar en otra visión de lo que tenemos, como nos está conduciendo la oración ahora-, estaremos en condiciones de alegría, de alborozo, por darnos cuenta, porque nos han hecho “caer en”, porque hemos colocado las piezas de “nuestras verdades” en otras posiciones, y se han derretido, se han precipitado. 

    Y a lo mejor –a lo mejor- los grandes mitos: Pasteur, Darwin, Freud, Marx… a lo mejor, en sus sistemas de poder, no es que estuvieran equivocados, sino que eran esclavizadores: excluían... sometían... unas evidencias, a unas verdades. 

    Si le dijeran... –para ver un ejemplo muy simple- si le dijeran a Pasteur, con sus teorías –que siguen dominando, claro-, pero si le dijeran por un momento que hoy se hacen trasplantes de heces para mejorar la microbiota, y así mejorar el sistema inmune y la capacidad cognitiva, probablemente le daría un vahído o un mareo o algo así. 

    Y esto no significa que hayamos avanzado, no, pero la conceptualización del microbio, de la infección, de... 

    Todos los días mueren un número significativo de personas, en hospitales, víctimas de infecciones bacterianas. Pero, atención: no por las súper-bacterias. No. No, no. Por las bacterias comunes y normales. Más muertos que los que perecen en los accidentes de tráfico. 

    Son números y estadísticas, sí, sí. Pero como dicen algunos revisionistas: “Cuanto menos vayas al hospital, mejor”. Pero a la vez se ha hecho necesario. 

    Se reúnen los sabios, los expertos –porque ahora, la palabra “sabios”, no, no, no, pero son expertos, y sobre todo neurocientíficos; todos son ya neurocientíficos y expertos-, se reúnen para evidenciar lo evidente –por ejemplo en el caso de los hospitales-, y se sigue ‘inversionando’ en nuevos y potentes antibióticos para las súper-bacterias. ¡Pero!... la mayoría de esas personas que perecen, lo hacen por bacterias simples, debido a que vienen ya muy medicados, debido a que su sistema inmune está debilitado, debido a que la atención, el servicio, los protocolos de cuidados están alterados por falta de personal, por falta de preparación del personal, por descuidos consentidos... y, bueno, pónganle un largo etcétera. 

    Así que, en ese caso –como planteado en otro caso-, el factor “suerte” tiene mucha importancia. Ya hace muchos años que se inició un estudio –que desconocemos cómo va y si sigue- a propósito de la suerte y la salud. Se inició en Oxford, en Inglaterra. Muchos años hace. No tenemos noticias de ello. 

    Pero es difícil resistirse a que “no existe la suerte”: ese conjunto de pequeños detalles que hacen posible –siguiendo con el ejemplo- que el médico de guardia esté muy atento, que el personal de ese turno esté muy capacitado, que se lleven a cabo las prospecciones necesarias, que se establezca un diagnóstico correcto… 

    Hay que tener suerte. Porque lo más probable es que... “a lo mejor, el anestesista”, “quizás el material que se emplee”, “a lo mejor no estaba aquel fármaco” o “estaba pasado de horas aquel técnico, y no pudieron hacer lo que…” y ese largo etcétera. 

    ¿Habrá que creer en la suerte? 

    ¿Y cómo se organiza la suerte? 

    Napoleón Bonaparte decía que había que buscarla. Él no la encontró. 

    Quizás la suerte esté en esa ‘re-visión’ en la que nos posicionemos bajo otras perspectivas, y evaluemos nuestras actitudes-decisiones... con esos amaneceres que dan pie a nuestra vida, con ese Amor con el que la Creación nos distingue para poder seguir hablando, respirando, comiendo, aplaudiendo...; criticando, revisando, insultando, y todo ese largo andar que nos coloca en una posición claudicante, con cojera, con cansancio.

    Con esa actitud de desespero que, en el fondo, es un producto de soberbia. Porque si se hicieran las cosas como uno quisiera, no pasaría eso o aquello o lo otro, ¿verdad?

    Si tuviéramos que puntualizar todo ello en una frase breve, concisa, que nos impacte, podríamos decir –y ya se ha comentado otras veces- que, el mundo –fíjense qué concepto: “el mundo”-, el mundo –en cualquier caso, para entender rápido- no está hecho a nuestra medida”. Y por mucho que queramos, nunca lo haremos a nuestra petición. 

    Y eso es una esclavitud.

    Y lo que es peor: una esclavitud que no plantea soluciones, porque el ser se sigue empeñando en hacer un mundo a su medida. Todavía estamos. Y así se muestra la Llamada Orante, para anticiparnos a empezar en algún momento a desmontar todo este precipitado. Y hacernos solubles, potables, servidores de necesidades y aceptadores de ellas, huyendo de “las verdades”; esas que no dejan pasar el aire; esas que no permiten el amanecer; esas que se cierran en sus clavos.

    El parar en la egolatría, y decir  a las visiones liberadoras, nos pueden llevar a ese sosiego en el que no precipitemos, en el que no nos hagamos residuos y esclavos permanentes, tanto los esclavizadores como los esclavos propiamente dichos. 

    “Hacernos en el sentido de la Nueva Bondad”, bajo la Misericordia que nos regala la Providencia permanentemente..., nos hace entreabrirnos a otras visiones: las que se corresponden como habitantes del Universo.

     

    [1] El “Banco de España”

    ***

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  •  

    We go through times... without time -for example-; with spaces without spaces -for example-; with precipitation without rhythm -for example-.

    And with this, the Prayer Call places us in the need of -let's say- "revision"... of everything that has been accumulated, throughout history, as immovable, as sure, as certain, as true, as authentic, and that has conditioned our responses, our beliefs, our being, our decisions, our promises.

    The imposing, dominant, demanding and enslaving transmission of the strongest, the most powerful, the most influential, has been conditioning any search, any discovery, any imagination.

    It could be said –without fear of being too wrong- that, as a species, we have enslaved ourselves. And throughout time without time, and space without space, we have rushed into decisions, positions, radicalisms, to rushed conclusions. That, like a “precipitate” –that is, that substance that does not dissolve- precipitates into the bottom of the glass... and creates a static state, an imposition. The suspended is subject to the influence of the precipitate.

    And so, we move between the good and the bad, the beautiful and the ugly, the high, the low: that duality, undoubtedly, a sign of slavery, which imposes what should be and, even more, what is, with the only guarantee of the one who said it... or imposed by this one or imposed by those others ... Or Aristotle or Plato or Kant already said it or... any influential and powerful desire that generated an idea and one more element of dominance.

    And so it is that, from the earliest childhood, parents, school, friendships, games, jobs, bosses, religious leaders... -see religions-, political and economic guides -see governments, states- and their corresponding limits, create a whole philosophy?... of being, of doing.

    And so, the movements of human are restricted according to the needs of power.

    And look at an example.

    In this part of the planet where we are, due to the characteristics of the population, according to the most conservative opinions, such as the Bank of Spain... the Bank of the country, assures that we need approximately one million emigrants a year, for several years, to be able to alleviate what we see coming from the lack of resources to generate products and means to guarantee -among other things, for example- pensions and... health system, etc. Let's say “pensions”, “health system” and “education” –just to put it like that-.

    Full stop. It is obvious that the European Community establishes a strategy –in which our country participates- in which emigration is totally restricted. Hundreds of millions are invested! –hundreds of millions, in intermediary countries with serious governance problems-... millions are invested in police, in borders, so that they do not come to disturb our stability.

    Full stop. But how curious! Last year 85 million tourists visited us. In a year. So, if they come for a little while and... “emigrants”, but they come for a little while to consume...

    85 million! This year we will probably reach 100 million; and we are the first country, or almost the first country, with the most tourism in the world. "In the world".

    While –at the same time- the barges are shipwrecked. They die. Residences are established –which were previously “reception centres”, now they are prisons-, people are deported... and a long etcetera that we all “know” –in quotes- from the news.

    And it is established as “normal”, that flow of humanity… racist.

    And as an example of millions, it is good for us.

    But proportionally, those millions also occur in lifestyle, in beliefs, in attitudes, in relationships of any kind: personal, intimate, family, etc.

    Establishing a slave-like way of life, in a species that resides in a place in the Universe in which the different bio diversities know their place, their doing, their duty... motivates us, from the Prayer Call, to this review of our positions, beliefs, faith, fidelities...

    Since Life Species is a "singularity" -within our profound ignorance of the immediate universe-, it does not pose as a slave system, racist and systematically punishing, imposing...of any detail; sometimes abruptly, other times sibylline. But “the acid of criticism”, of the power that everyone believes they hold, becomes an implacable whip.

    And since the meaning of living is not dying, it is not sacrificing, it is not hurting, but it is being, contemplating, doing in the sense of capabilities, discovering, learning, sharing, playing...

    It is easy to spot it in any species.

    However. The style developed by humanity is an overwhelming, dominating, controlling style; not only of the environment, but of itself, of the species itself. Thus, it becomes doubly slaver: a slaver towards the environment and a slaver towards itself.

    The singularity of life, the biodiversity of life, the liberation of living, becomes, thus –let's say invoking goodness- very difficult.

    And so, perhaps "exaggeratedly", one could say that humanity has become waste -thus, said quickly, so that it can be heard or forgotten quickly-; in precipitates.

    It stops being “fluid”, it ceases being drinkable, it ceases being potable, to become a toxic species for itself and for the entire environment.

    And what is especially significant, from the Prayer Call, is that this is not a perspective or vision of “those” –who are bad-, of “those others” –who are...-. No! But it is something applicable to each individual.

    The revision –that is, viewing oneself, viewing oneself again- is up to each being. It is not up to this dominator or that one. No, no, no.

    Each being is already marked with its slave key number, in one way or another.

    And this, that and the other fate awaits it.

    It's funny: the “free” world criticizes Hindu castes. Funny, isn't it? Are there no castes in the “free” world?

    Corruption, prostitution, war, ignorance, hunger... and a long etcetera. But of course, it is a free world. That's where the philosophies of creating microsystems begin, regardless of the evidence of the Universe.

    “Creating truths”…

    It is possible to create a truth?

    It could be said that it is evident that, to carry out a 're-vision', to re-vision life again, it is necessary to have other elements that are not the ones evident so far, since, if we use the same methods, the result will be similar; or, rather, worse.

    With some frequency  –some time ago now-  we used to say that it was... –from a prayerful perspective- we said that everything was yet to be done.

    And with the passage of that impostor that is time, it is seen that it is becoming more and more evident.

    And “everything to be done” now implies that ‘re-vision’ of “my” position, of “my” action, of “my” disposition, of “my” belief.

    A revision... “under” –in quotes, under- the prayerful inspiration, under the universal sense. “Universal” being understood as that position that contemplates the Species Life –as we have been announcing- which brings together all living matter.

    This perspective that Prayer gives us, from this point of view, could seem, based on the imposed truths, dominating... -based on it-, it could seem like a position, if it is given a certain belief -certain, nothing more-, a terrible position!, with little possibility of really revising oneself.

    But, under the prayerful perspective, it is totally different. Being able to realize, having reached a point where, from the inspiration of prayer, I am shown what position I occupy as a species and as an individual, is a liberating revelation. It's not bad news.

    It is a discovery that, in that revision -be careful: not to confuse it with political revisionism, but rather it is to enter into another vision of what we have, as prayer is leading us now-, we will be in conditions of joy, of exhilaration, to realise that they have made us “fall into”, because we have placed the pieces of “our truths” in other positions, and they have melted, they have precipitated.

    And maybe -maybe- the great myths: Pasteur, Darwin, Freud, Marx... maybe, in their systems of power, it is not that they were wrong, but that they were enslavers: they excluded... they subjected... some evidence, some truths.

    If they told... -to see a very simple example- if they told Pasteur, with his theories -which continue to dominate, of course-, but if they told for a moment that today they are making stool transplants to improve the micro biota, and thus improve the immune system and cognitive ability, he would probably get lightheaded or dizzy or something like that.

    And this does not mean that we have advanced, no, but the conceptualization of the microbe, of the infection, of...

    Every day a significant number of people die in hospitals from bacterial infections. But be careful: not due to super-bacteria. No, no, no. By ordinary and normal bacteria. More deaths than those who perish in traffic accidents.

    They are numbers and statistics, yes, yes. But as some revisionist say: “The less you go to the hospital, the better”. But at the same time, it has become necessary.

    The wise men, the experts come together –because now, the word “wise men”, no, no, no, but they are experts, and above all neuroscientists; they are all now neuroscientists and experts-, they come together to demonstrate the obvious -for example in the case of hospitals-, and they continue to 'invest' in new and powerful antibiotics for super-bacteria. But!... most of those people who die, do so due to simple bacteria, because they are already highly medicated, because their immune system is weakened, because the attention, the service, the protocols of care are altered due to lack of personnel, lack of staff preparation, due to deliberate carelessness... and, well, put a long etcetera.

    So, in that case –as stated in another case- the “luck” factor is very important. It has been many years since a study began –we do not know how it is going or if it continues- regarding luck and health. It began in Oxford, in England. Many years ago. We have no news about it.

    But it is difficult to resist the fact that “there is no such thing as luck”: that set of small details that make possible –continuing with the example- that the doctor on duty to be very attentive, for the staff on that shift to be highly trained, that they carry out the necessary surveys, establish a correct diagnosis...

    You have to be lucky. Because the most likely thing is that... "maybe the anaesthetist", "maybe the material used", "maybe the drug wasn't there" or "that technician was overworked, and they couldn't do what that…” and that long etcetera.

    Should we believe in luck?

    And how is luck organized?

    Napoleon Bonaparte said that we had to look for it. He didn't find it.

    Perhaps luck lies in that 're-vision' in which we position ourselves from other perspectives, and evaluate our attitudes-decisions... with those dawns that give rise to our lives, with that Love with which Creation distinguishes us to being able to continue talking, breathing, eating, applauding...; criticizing, revising, insulting, and all that long walking that puts us in an abandoned position, with lameness, with tiredness.

     With that attitude of despair that, deep down, is a result of arrogance. Because if things were done the way you wanted, this or that or the other wouldn't happen, would it?

    If we had to point out all this in a short, concise sentence that impacts us, we could say –and it has already been commented on other occasions- that, “the world –just look at the concept: “the world”-, the world –in any case , to understand quickly- it is not made to our measure”. And no matter how much we want to, we will never do it at our request.

    And that is slavery.

    And what is worse: a slavery that does not propose solutions, because the being continues to insist on making a world tailored to it. We are still. And this is how the Prayer Call is shown, to anticipate starting at some point to dismantle all this precipitate. And make ourselves soluble, potable, servants of needs and acceptors of them, fleeing from “the truths”; those that do not allow air to pass through; those that do not allow the dawn; those that close on their nails.

    Stopping in egomania, and saying yes to liberating visions, can lead us to that peace in which we do not precipitate, in which we do not become waste and permanent slaves, both the enslavers and the slaves themselves.

    “Becoming in the sense of the New Goodness”, under the Mercy that Providence gives us permanently..., makes us open to other visions: those that correspond to us, as inhabitants of the Universe.

    ***

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  •  

    Bien podría, la Llamada Orante, hacerlo a los habitantes del universo. Y todo lo llamado “habitable” se diera por nombrado, comprometido, afiliado a la Especie Vida.

    Y en ese “bien haría la Llamada Orante”, se promueve hacia el mantener, conservar, desarrollar y transformar, ese acontecer vital, en nuevas buenas, en nuevas bondades –como ya se ha dicho-.

    Y con ese sentido, cada habitante se siente representante de todo lo habitable

    Y, además de ser único y singular, también es el equivalente a lo infinito y global. 

    Y así, cada habitante –humano, por ejemplo-... podría mostrarse y expresarse según su sentir, pensar y hacer. Pero, también, según los habitantes de los valles, de las montañas, de los mares…; de esa pluralidad inabordable desde la óptica del saber, pero sentible, puesto que nuestras composturas están configuradas con las mismas sustancias, con las mismas instancias, con las mismas... capacidades, pero orientadas de forma diversa.

    Sentirme habitante es... sentirme habitado por un proceso de Creación que, en el caso de la referencia de la Llamada Orante, es a través del Misterio Creador... como referencia que abarca cualquier otra propuesta.

    El ser habitante me coloca en habitar en funciones, relaciones, proyectos, realizaciones, actitudes... 

    Simultáneamente habito y me habitan. Y me habilito para proyectarme. 

    Y así se alcanzan habilidades que dan cauce a las necesidades –y a satisfacerlas- para que, en esa medida, lo habitable sea creativo, novedoso, bello...; “indiscutible”. 

    Pero no un indiscutible de “tener la fiesta en paz”. No. Eso es “pan para hoy y hambre para mañana”. Un indiscutible que –como dice la palabra- no precisa discusión.

    Las cejas, las pestañas, el bello pubiano o el cabello… no discuten entre sí. ¡Vamos, que sepamos hasta ahora! Son indiscutibles. Y alguien diría:

    .- Pero son pelos, en definitiva.

    .- Sí. Pero tiene gracia, ¿no?, que los pelos vengan –¡por los pelos!- a recordarnos que somos indiscutibles; y que la discusión sólo crea la disgregación, la desadaptación, el roce herido, la demanda.

    Ya decía el dicho, que “dos no discuten si uno no quiere”.

    No obstante –no obstante-, el ser se ha desarrollado de tal forma, que es capaz de discutirse a sí mismo según el día, la hora, el mes y el año, por razones que no están claras. Y se discute a sí mismo por lo que ha hecho, por lo que no ha hecho, por lo que hará, por lo que le dicen que haga, por lo que no quiere escuchar que quieren que haga… 

    Hay un largo etcétera y complicado sistema discursivo.

    Un discurso alienante, que agota. 

    Que discute incluso –“incluso”- la evidencia de la vigilia, con la luz, o la oscuridad de la noche... o el silencio y el ruido –por poner extremos-. 

    Y así, a unos les gusta la noche, a otros les gusta el día... 

    Y, con el gusto de cada ser, se van gestando las distonías. 

    Porque se hacen tan... fuertes, que tratan de imponerse y dominar. 

    Y se ven tan seguros, que insisten –si sus dominios no se consiguen-, bajo el lema de “perseverar en el logro y la consecución”, hasta debilitar a aquél, a aquéllos, y someterlos.

    No es la forma, la manera de ser un habitante que está habilitado, que está habitado, capacitado para generar habilidades y servir a necesidades.

    Asignarnos –como propone la Llamada Orante- el carácter de habitantes de Universo, de Universos, nos despierta a la evidencia de que, cualquier tipo de actividad –al nivel que se quiera situar; y no lo nombramos para que realmente sea universal-... cualquier tipo de actividad que cualquier habitante realice, repercute. Y repercutir no significa malo ni bueno. Son categorías, ésas, propias del poder.

    Repercutir implica “llegar a”, “tocar a”, “dar a conocer a”, “contactar con”, “escuchar a”, “decir a”. 

    Habitados por el Misterio Creador, la configuración de los habitantes tiene como misión transcurrir a la trascendencia, a la vez que permanece en la inmanencia. Y así, dejar la dualidad, asumir la simultaneidad... y configurarse como universos, como ese microcosmos que nos referencia.

    Cuando el ser accede a un espacio-tiempo donde cobijarse, las sensateces aconsejan tener una cédula de habitabilidad. Y, así, las autoridades inspeccionan el lugar y los entornos para dar por válido que es un lugar “habitable”. 

    Y bien, tomando esa referencia, nos podemos preguntar: 

    “¿Somos habitables...? 

    ¿Somos el espacio vacío, digno, equilibrado, ventilado, acogedor, para que alguien habite... en nosotros? 

    Y nosotros, ¿generamos en nuestro entorno condiciones de habitabilidad, en base al respeto, la amabilidad, la prudencia, la colaboración, la disponibilidad?

    ¿Tenemos esas dos cédulas de habitabilidad...? 

    ¿O más bien… discutimos con quien nos habita, renegamos de nuestra configuración, tratamos de ser distantes o impositores... con respecto a la habitabilidad hacia el entorno?”.

    Y lo que debería ser una convivencia fresca, hábil, capaz, recursiva, alegre, respetable, ¡admirable!, se hace torcida, rebuscada, ‘engritada’, agrietada –como frecuentemente suele pasar-.

    Y entre directas, indirectas, sugerencias e insinuaciones, el ser se ve envuelto en un ovillo de ¡presiones!, del que a veces resulta difícil escapar.

    Y así se forman atascos, bloqueos, represiones, divisiones, enfrentamientos y costumbres de... ¡de arraigo! De esas que no están dispuestas a descubrir, a conocer, a aprender...; a asombrarse de que habitan en un infinito proceder, y que sólo con esa idea sería suficiente para diluir cualquier contrariedad de opinión, criterio y –lo que es aún más significativo- de cualquier afectividad, emoción... que se somete a discusión, a imposición o a rabia, odio, venganza… ¡Pffff!

    La consideración inmediata de sentirse –porque se es- habitante de Universo, de Universos, es que debemos ser habitables. Y habilitadores de... de promoción de espacios. ¡En el plano que sea! 

    Y si me digo: “es que yo soy así”, tendré que revisar si ese “así” está siendo una disposición favorable a ser habitado por una Creación, un amor y una dedicación permanente; si tengo consciencia de ello y si, en consecuencia, genero capacidad de habitabilidad... a la tierra, al aire, al alimento; si habilito la opción de compartir, ‘con-geniar’... y darme cuenta de que somos todos necesitados, pero en ningún caso impostores impositivos que aprovechan su característica, su origen, su género, su cultura, su saber. 

    Antes se llamaban de otra forma; ahora se habla de “relaciones tóxicas”. Y entonces se crean, en realidad, habitaciones tóxicas. Se crean lugares y espacios y momentos y tiempos, inhabitables. Si somos habitantes de Universo, eso no debe ocurrir. 

    Y podemos fácilmente darnos cuenta de que, esas habitaciones, esas relaciones tóxicas se deben permanentemente a un mismo proceso: poder. “A un mismo proceso: poder”. Desarrollar una influencia tal –y capaz-, que imponga, que discuta, que dinamite cualquier conjugación y composición que evolucione hacia lo nuevo, hacia lo creativo, hacia lo necesitado.

    Indagarse en las condiciones de habitabilidad que propiciamos hacia nuestras identidades y hacia las entidades que nos rodean, con las que intercambiamos, con las que interactuamos.

    Indagar significa, no “iniciar un proceso que, con el tiempo…”. No. Implica un “ya”, un “ahora”, puesto que nuestro transcurrir es imparable.

    En la simultaneidad de los procesos, el tiempo sumatorio no existe; ni siquiera la pausa, ni el ritmo.

    Es “la permanencia” la que cualifica cualquier situación. Y por motivos de control, dominio, y demás palabras con parecido significado, se establecen días, horas, minutos, segundos, paralelos, meridianos...; y luego leyes, normas, costumbres: “un orden”... al que los seres se afilian. 

    Y “órdenes” que claudican ante la universalidad, se hacen parciales y, en consecuencia, conflictivos. 

    Es “ahora”. Y, con la palabra “siempre”, siempre es ahora.

    ***

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  •  

    The Prayer Call could well do so to the inhabitants of the universe. And all that is called “habitable” would be named, committed, affiliated to the Species Life.

    And in that “could well do the Prayer Call” is promoted towards maintaining, preserving, developing and transforming this vital event into good news, into new kindness –as has already been said-.

    And with that sense, each inhabitant feels representative of everything habitable.

    And, in addition to being unique and singular, it is also the equivalent of the infinite and global.

    And so, each inhabitant –human, for example-... could show and express itself according to their feelings, thoughts and doings. But, also, according to the inhabitants of the valleys, mountains, seas...; of that unapproachable plurality from the perspective of knowledge, but which can be felt, since our compositions are configured with the same substances, with the same instances, with the same... capacities, but oriented in a different way.

    Feeling like an inhabitant is... feeling inhabited by a process of Creation that, in the case of the reference of the Prayer Call, is through the Creative Mystery... as a reference that encompasses any other proposal.

    Being an inhabitant places me inhabiting in functions, relationships, projects, achievements, attitudes...

    I simultaneously inhabit and I am inhabited. And I enable myself to project myself.

    And in this way, skills are achieved that channel needs –and satisfy them- so to that extent, what is habitable is creative, novel, beautiful...; "undisputable".

    But not an indisputable of “to keep the peace.” No. That is “bread now, hunger for tomorrow”. An indisputable fact that –as the word says- needs no discussion.

    Eyebrows, eyelashes, pubic hair or hair... do not argue with each other. As far as we know! They are indisputable. And someone would say:

    .- But they are hairs, in short.

    .- Yes. But it's funny, isn't it?, that the hairs come to remind us that we are indisputable; and that discussion only creates disintegration, maladjustment, hurtful friction, demand.

    As the saying goes, “two don't argue if one doesn't want to”.

    However -however- the being has developed in such a way that it is capable of arguing with itself according to the day, the hour, the month and the year, for reasons that are not clear. And it argues with itself about what it has done, about what it has not done, about what it will do, about what is told to do, about what it does not want to hear others want it to do...

    There is a long etcetera and complicated discursive system.

    An alienating, exhausting discourse.

    That even discusses –“even”- the evidence of wakefulness, with light, or the darkness of the night... or silence and noise –just to put extremes-.

    And so, some people like the night, others like the day...

    And, with the taste of each being, dystonia develops.

    Because they become so... strong, that they try to impose and dominate.

    And they see themselves so confident that they insist -if their dominions are not achieved- under the motto of "persevering in achievement and attaining", until they weaken the one, the others, and subjugate them.

    It is not the way, the manner of being an inhabitant who is enabled, which is inhabited, capable of generating skills and serving needs.

    Assigning ourselves -as the Prayer Call proposes- the character of inhabitants of the Universe, of Universes, awakens us to the evidence of any type of activity -at whatever level you want to place it; and we do not name it so it is really universal-... any type of activity that any inhabitant carries out, has an impact. And having an impact does not mean bad or good. Those are typical categories of power.

    Impact implies “reaching out to”, “touching”, “making known to”, “contacting”, “listening to”, “telling to”.

    Inhabited by the Creative Mystery, the mission of the configuration of the inhabitants is passing to transcendence, while remaining in immanence. And thus, to leave duality, assume simultaneity... and configure ourselves as universes, like that microcosm that refers to us.

    When the being accesses to a space-time where to shelter, it is sensible advice having a certificate of habitability. And, thus, the authorities inspect the place and the surroundings to validate that it is a “habitable” place.

    And well, taking that reference, we can ask ourselves:

    “Are we habitable...?

    Are we the empty, dignified, balanced, ventilated, welcoming space for someone to live... in us?

    And do we generate habitable conditions in our environment, based on respect, kindness, prudence, collaboration, availability?

    Do we have those two habitability certificates...?

    Or rather... do we argue with those who inhabit us, do we deny our configuration, try to be distant or imposing... regarding to habitability towards the environment?”.

     

    And what should be a fresh, skilful, capable, resourceful, joyful, respectable, admirable coexistence!, becomes twisted, stilted, 'gritty', cracked -as often happens-.

    And between direct, indirect, suggestions and insinuations, the being is caught up in a tangle of pressure!, from which it is sometimes difficult to escape.

    And thus jams, blockades, repressions, divisions, confrontations and customs of... deep roots are formed! Of those who are not willing to discover, to know, to learn...; to be amazed that they inhabit an infinite process, and that only that idea would be enough to dilute any contradiction of opinion, criteria and -what is even more significant- of any affectivity, emotion... that is subjected to discussion, to imposition or anger, hatred, revenge… Pffff!

    The immediate consideration of feeling –because one is- an inhabitant of the Universe, of Universes, is that we must be habitable. And enablers of... of promotion of spaces. On any plane!

    And if I say to myself: “I am like this,” I will have to check if that “like this” is being a favourable disposition to be inhabited by a Creation, a love and a permanent dedication; If I am aware of it and if, consequently, I generate capacity of habitability... to the earth, to the air, to food; if I enable the option to share, 'to get along'... and realize that we are all needy, but in no case imposing impostors who take advantage of their characteristics, their origin, their gender, their culture, their knowledge.

    They used to be called something else; now we talk about “toxic relationships”. And then toxic rooms are actually created. Uninhabitable places and spaces and moments and times are created. If we are inhabitants of the Universe, that should not happen.

    And we can easily realize that those rooms, those toxic relationships are permanently due to the same process: power. “To the same process: power.” To develop such an influence -and capable- that it imposes, that discusses, that dynamites any conjugation and composition that evolves towards the new, towards the creative, towards the needed.

    Investigate the conditions of habitability that we foster towards our identities and towards the entities that surround us, with which we exchange, with which we interact.

    Investigate means, not “initiate a process that, over time…”. No. It implies an “already”, a “now”, since our passing is unstoppable.

    In the simultaneity of processes, summing time does not exist; not even the pause, or the rhythm.

    It is “permanence” that qualifies any situation. And for reasons of control, dominion, and other words with similar meanings, days, hours, minutes, seconds, parallels, meridians... are established; and then laws, norms, customs: “an order”… to which beings affiliate themselves.

    And “orders” that give in to universality become partial and, consequently, conflictive.

    It is “now". And, with the word “always”, always is now.

    ***

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  •  

    Y se ha ido convirtiendo, la presencia del ser en relación con su entorno, en un dominio de razones, conocimientos, percepciones… y verdades personales. 

    Lejos van quedando aquellas estelas de interpretación de los sueños, evaluación de las nubes, los posos de café o los de té, la fantasía de la ilusión...; en realidad, el halo misterioso, amoroso y transcendente.

    Desarrollado el ser en sus capacidades y en sus logros, va dejando progresivamente de ver la mano de la Providencia, la presencia del Misterio. 

    Y cuando más falta hace –por tensiones, conflictos, dificultades-, más aparece la arrogancia de la verdad personal, la razón, la explicación... y más se establece el combate, que llega hasta a insultos...; con lo cual, se empiezan a tipificar actitudes de unos y otros, y difícil es encontrar una relación en la que la intimidad amorosa predomine y cuantifique las vivencias. 

    Que nos demos cuenta de que somos un Ama-necer, que estamos en presencia de un Universo y en él residimos, y que las verdades que hoy nos atenazan... pueden ser falsas mañana, y pasado pueden volver a ser ciertas.

    El dominio que el ser pretende establecer sobre sí mismo y sobre los demás, aunque pudiera catalogarse como “exitoso”, a medio plazo, a cuarto plazo y al final del plazo se hace autoagresivo, se hace doloroso, se hace fracaso. 

    Además de la ego-idolatría personal de nuestras razones, explicaciones y demás posicionamientos, nuestro entorno nos “ayuda” –ayuda con comillas- para que la neurotización de lo cotidiano sea más espesa, más densa: “Si a mí me fue así, por qué a ti te va a ir asao. No, pues que te vaya también así”. 

    Y da igual que consultemos el mejor diario, la mejor agencia de noticias o las mejores intencionadas opiniones.

    Si nos fijamos, la mayoría de las veces ese entorno es hostil, nos lleva a la desconfianza, al desquicio, a la duda... Porque el entorno se ha hecho desquiciante, dudoso, y ha dejado de aspirar a la transparencia, a la confianza. 

    Y es fácil entrar en una opinión ajena. Muy fácil. Porque además supone –para lo ajeno- un triunfo. 

    Como las sectas o los políticos o las agrupaciones que buscan adeptos.

    Es, sin duda –y aparentemente vamos a dar un salto-, biológicamente, la especie humana, un acontecimiento absolutamente perturbador de la Especie Vida. 

    Nos tenemos que preguntar, en esa revisión, en esa evaluación, por nuestra participación en nuestro neurotizante proceso; que, como ya decía la canción: “ansiedad, angustia y desesperación”, tres factores que vibran ahí, llevando ese mensaje de incapacidad, destrucción… sin salida.

    Si por un momento –por un momento, ¿eh?, porque es absolutamente imposible, pero nos puede servir de referencia-; si, por un momento, la Creación hubiera tenido –por aquello de “la imagen y semejanza” que se dice que somos-... hubiera tenido por algún momento una preferencia por éste, aquél o el otro, ¿existiría la especie? ¿O ya se habría disuelto hace mucho tiempo? 

    La condescendencia, la paciencia, la perseverancia, la fe, la confianza, la promesa de lo Eterno, todo ello está gravitando sobre nosotros, y parece que se ignora; bueno, más que “parece”, se ignora. Y cada cual coge su modelo, el impuesto, el establecido, casi siempre, con algunas pequeñas variables. Porque es el modelo que permite un control y un dominio de la situación. Ahí está su éxito. Aunque sea un control de llanto, un dominio de rabia, un manejo de tristeza… ¡da igual!, el caso es que lo controlo, es mío.

    El hormiguero se organiza sin fracturas. La colmena se establece con dulzura. Las nubes transcurren con cordura. El amanecer se hace puntual, y las estrellas, infalibles.

    Y simultáneamente, el ser hace de sus afectos, dramas; de sus razones, imposiciones; de sus lógicas, drásticas decisiones. 

    Y deambula con… ¡nada! Sin saber que la Nada le está gestando y dando todo lo que precisa. Y recordando: tenemos todo. ¿Y somos incapaces de elegir lo adecuado...? Pero capaces de elegir lo destructor, perturbador, incómodo, reactivo, confuso…

    Nos enseñaron… ¡Bueno, “nos enseñaron”! ¡Sí! Digamos que nos enseñaron que, una semilla bien plantada en un surco previamente establecido, y con un riego de nubes o de pucheros, iba a dar cosecha. ¡Cierto! Cierto, pero habría que preguntarse: “¿Y qué, qué se hizo con las semillas?”.

    .- ¡Ah! ¡Te las comiste!... para ser más fuerte, para ser más capaz. Y ahora que te ves en la dificultad, te quejas por la falta de recursos, medios… Pero ¿hiciste el labrado adecuado? ¿Hiciste el cuidado de la semilla y la depositaste? ¡Ah! ¡No! ¡Te la comiste! Y ahora te quejas.

    Y aparece la queja, la demanda, la rabia… como situaciones habituales.

    La Llamada Orante nos insiste, sí, una vez más. Y lo hace con el mismo... no, el mismo no, el mayor entusiasmo con que lo haya podido hacer en parecidas circunstancias, ante la progresiva y deteriorante convivencia humana. 

    Nos llama –puesto que nos atrevemos a acudir a la llamada- a recogernos en… ¡en la vida que es bondad!; ¡en la vida que es atracción!; ¡en la vida que es cooperación!; ¡en la vida que es sintonía!; ¡en la vida que es confianza!; ¡en la vida que es entrega!; ¡en la vida que es alegría!

    Por un momento, dejar de ser protagonista, poderoso, verdadero, auténtico. Dejar de ser –por un momento- dejar de ser tan inteligente, tan sensitivo, tan… tan “ideas tan claras”. 

    Disponerse, por un momento, con los sentidos abiertos, para que el aire fresco de la Providencia nos insufle ese aliento de vida que traspasa fronteras; que –como decía la canción- “que, como la primavera, no precisa jardín”.

    Por un momento, el alivio que no exige, el alivio que no reclama, el alivio que se ofrece, ese que nos hace inspirar y espirar… nos inunda de serenidad.

    Se hace abrigo, la Nada del Amor del Ama-necer.

    Se hace consuelo, la Nada que no busca renta, que no tiene tendencia. 

    Se hace confianza plena, la Nada invisible... 

    Esa que nos lleva al sueño y nos trae a la vigilia. 

    Esa que despierta nuestra hambre y nuestra sed. 

    Esa que hace, de nuestros sentidos, sentires. 

    Esa que nos emociona ante la ternura de lo que comienza, de lo que se inicia, de lo que brota.

    La Gracia, se derrama sobre este lugar del Universo. 

    Y como una mínima ofrenda por la consciencia de vivir, bien vale decir: “Gracias”.

    ***

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  •  

    And the presence of the being in relation to its environment has become a domain of reasons, knowledge, perceptions... and personal truths.

    Gone are those trails of interpretation of dreams, evaluation of clouds, coffee grounds or tea grounds, the fantasy of illusion...; in reality, the mysterious, loving and transcendent halo.

    Once the being is developed in its capabilities and achievements, it progressively stops seeing the hand of Providence, the presence of the Mystery.

    And when it is needed most -due to tensions, conflicts, difficulties-, the arrogance of personal truth, reason, explanation appears more... and the combat is established, which even leads to insults...; with this, attitudes of each other begin to be typified, and it is difficult to find a relationship in which loving intimacy predominates and quantifies the experiences. 

    May we realize that we are a Loving-dawn, that we are in the presence of a Universe and in it we reside, and the truths that grip us today... may be false tomorrow, and the day after that they may be true again.

    The dominance that the being seeks to establish over itself and over others, although it could be classified as “successful”, in the medium term, in the fourth term and at the end of the term it becomes self-aggressive, it becomes painful, it becomes failure. 

    In addition to the personal ego-idolatry of our reasons, explanations and other positions, our environment “helps” us –helps in quotes- so that the neurotization of everyday life is thicker, denser: “If it was like this for me, why is it going to be different for you? No, then, let it be like that for you too”.

    And it doesn't matter if we consult the best newspaper, the best news agency or the best-intentioned opinions.

    If we look closely, most of the time that environment is hostile, it leads us to mistrust, unhappiness, doubt... Because the environment has become unsettling, doubtful, and has stopped aspiring to transparency, trust. 

    And it is easy to enter into someone else's opinion. Very easy. Because it also represents –for others- a triumph. 

    Like sects or politicians or groups that seek followers.

    It is undoubtedly -and apparently, we are going to make a leap-, biologically, the human species, an absolutely disruptive event of the Species Life.

    We have to ask ourselves, in that review, in that evaluation, about our participation in our neurotising process; that, as the song already said: “anxiety, anguish and despair”, three factors that vibrate there, carrying that message of inability, destruction… with no way out.

    If for a moment -for a moment, eh?, because it is absolutely impossible, but it can serve as a reference-; if, for a moment, Creation would have had –because of “the image and likeness” that it is said we are-... would have had for some moment a preference for this one, that one or the other, would the species still exist? Or would it have already been dissolved long ago? 

    Condescension, patience, perseverance, faith, trust, the promise of the Eternal, all of this is gravitating over us, and it seems to be ignored; well, rather than “it seems”, it is ignored. And everyone takes their own model, the imposed one, the established one, almost always, with a few small variables. Because it is the model which allows control and dominion of the situation. Therein lies its success. Even if it is a control of crying, a control of anger, a management of sadness... it doesn't matter! The fact is that I control it, it is mine.

    The anthill is organized without fractures. The hive is established sweetly. The clouds pass sensibly. The dawn is punctual, and the stars, infallible.

    And simultaneously, the being makes its affections into dramas; its reasons into impositions; its logics into drastic decisions. 

    And it wanders around with… nothing! Without knowing that Nothingness is creating and giving it everything it needs. And remembering: we have everything. And we are incapable of choosing the right thing...? But capable of choosing what is destructive, disturbing, uncomfortable, reactive, confusing...

    We were taught… Well, “we were taught”! Yes! Let's say we were taught that a seed well planted in a previously established furrow, and watering with clouds or pots, was going to produce a harvest. True! True, but we should ask: “And, what was done with the seeds?”.

    .- Ah! You ate them!... to be stronger, to be more capable. And now that you see yourself in difficulty, you complain about the lack of resources, means... But did you do the proper work? Did you take care of the seed and place it? Ah! No! You ate it! And now you complain.

    And complaints, demands, anger appear… as common situations.

    The Prayer Call insists on us, yes, once again. And it does it with the same... no, not the same, the greatest enthusiasm with which it could have done it in similar circumstances, in the face of the progressive and deteriorating human coexistence.

    It calls us –since we dare to respond to the call- to gather ourselves in… in the life that is goodness!; in life that is attraction!; in life that is cooperation!; in life that is harmony!; in life that is trust!; in life that is dedication!; in life that is joy!; in life that is happiness.

    For a moment, to stop being the protagonist, powerful, true, authentic. Stop being –for a moment- stop being so intelligent, so sensitive, so… so “clear ideas”. 

    Prepare yourself, for a moment, with your senses open, so that the fresh air of Providence breathes into us that breath of life that crosses borders; that –as the song said- “that, like spring, needs no garden”.

     

    For a moment, the relief that does not demand, the relief that does not claim, the relief that is offered, the one that makes us breathe in and out... floods us with serenity.

    It becomes a shelter, the Nothingness of the Love of Loving-dawn. 

    It becomes consolation, the Nothingness that seeks no profit, that has no tendency. 

    It becomes full trust, the invisible Nothingness... 

    That which leads us to sleep and brings us to wakefulness. 

    That which awakens our hunger and our thirst. 

    That which makes of our senses, feelings.

    That which moves us at the tenderness of what begins, of what starts, of what sprouts.

    Grace is poured out on this place in the Universe. 

    And as a minimum offering for the consciousness of living, it is worth saying: “Thank you”.

    ***

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ORACIÓN

La prière que nous réalisons est une prière qui n’est circonscrite à aucune religion. Nous croyons que la prière peut être un instrument Libérateur et Guérissant. La prière a comme référence la Création, les différentes Forces qui nous animent sans leur donner un nom. La croyance que la Prière est un élément indispensable pour nous, elle nous a amené à créer un espace qui lui est exclusivement dédié : « La Maison du Son de la Lumière », c’est un lieu situé dans le Pays Basque, à Vizcaya, dans un hameau. Là bas se réalisent des journées de retraite. « La Maison du Son de la Lumière » ARGI DOINU ETXEA se trouve dans la localité de Ea, Vizcaya (Pays Basque Espagnol). C’est un espace ouvert aux élèves de l’Ecole Neijing, lesquels peuvent demeurer sur place de 1 à 5 jours.

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

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“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
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